Arnaut Daniel fue un trovador inquieto
del siglo XII. Por ver si vencía
de un trovador más hábil la maestría
con la sextina inmortalizó el reto.
Alumno, si haces una, te prometo
que en un punto tu nota subiría
(pienso que, siendo así, te alegraría
del poema descifrar el secreto).
Podrás oír de quienes lo probaron
que ha valido la pena tal intento:
todos ellos su nota mejoraron.
Anímate, dedícale un momento
y, como los que el éxito lograron,
podrás poner a prueba tu talento.
A partir de aquí, podéis leer las sextinas que algunos alumnos han escrito (y a los que les agradecemos que nos hayan permitido publicarlas). Si tienen talento... eso el tiempo lo dirá.
Historia de una persona olvidada
El reflejo
sus ojos son del alma,
porcelana es
su rostro, casi mármol,
su figura
roza el perfecto sueño.
Caídas son
en gracia desde el cielo
memorias
olvidadas en el fuego,
recuerdos de
una solitaria vida.
Vivía
encerrada en su propia vida,
soñando despierta
en su propio sueño,
duro corazón
convertido en mármol,
asciende su
mirada hasta el cielo,
temiendo que
el viento se lleve su alma,
quedándose
vacía sin un fuego.
Quiebra el
sonido la pasión y el fuego,
ardua labor
para seguir con vida,
placer bajo
la oscuridad del cielo,
tendidos
sobre el suelo, frío el mármol,
susurros que
penetran hasta el alma,
cansancio
impío que conduce al sueño.
Aparición
imprevista en el sueño,
su padre
caminando sobre el mármol,
desviando al
lado las lenguas de fuego,
sentencia
tenaz impelida al alma.
Busca y
alcanza a quien te dio la vida,
calmada y
sosegada ven al cielo.
Despierta y
se estremece bajo el cielo,
ahuyenta los
lamentos de otra vida,
despista las
razones para el alma,
quebranta
con silencio extraño sueño.
Queman las
frías lágrimas de fuego,
secadas con
suaves manos de mármol.
Se incorpora
del témpano de mármol,
recuerda que
no hay padre en esta vida,
acabó en el
infierno y no en el cielo,
por asesinar
de su esposa el sueño,
vengado su
castigo vio en el fuego
quemados
cuerpo, mente y hasta el alma.
Noble y alta
alma crece como el mármol,
vengados del
origen vida y alma,
cautivado el
cielo en llamas de fuego.
Alberto
Hellín (2017)
Sextina para mi bella Afrodita
Anda que tienes mil nombres, amor,
ninguno como el que puse a tu ser
dependiendo de tu bella melena.
Romanos serían los que, mi vida,
en esos tiempos te llamasen ``Venus´´.
¡Ah! Y los griegos, ``querida Afrodita´´.
Alta, rubia y guapa eres, Afrodita,
nadie tiene una más bella melena,
dudar de ello no debes jamás, Venus.
Raro sería el no amarte, amor,
enamorado me tienes, mi vida,
así empezó mi sufrimiento a ser.
Anomalía mía debió ser,
nuevo y ardiente fue el primer amor,
dominante aquello fue de mi vida.
Razón ya no tengo. ¡Ay, Afrodita!
Esto quedó de mi poca melena
a partir de tu gran rechazo, Venus.
¿Acaso pensabas que hay vida en Venus?
No, porque nunca lo pisó tu ser.
Debe nacer otra bella Afrodita
recreando así mi perdida vida,
empezando a darme su gran amor,
alzando su larguísima melena.
Amar debo también tu gran melena,
no me rendiré nunca, mi Afrodita,
daré hasta el final todo de mi ser.
Ríe, sonríe y escucha, mi vida:
"Estaría bien estar allí, en Venus,
a solas tú y yo dándonos amor.
Arrasaré Troya por tu amor,
navegaré por los mares, mi Venus,
derribaré altos muros, Afrodita,
rezaré para tocar tu melena,
entregaré por ti toda mi vida,
atravesaré selvas por tu ser.
¿Hallar tu nombre quieres,
Afrodita?
Mira los versos anteriores,
Venus,
son letras bajando por tu melena.
Guram Ulumbelashvili (2016)
La luna ya brillaba aquella noche
mostrándome el camino del olvido,
podía distinguirse una ventana
y en mis oídos algo se percibía
que resultaba salir de tu boca
o de los latidos de mi memoria.
Intenté huir de mi odiosa memoria
cuando ella ya salía de su ventana,
vino a probar mi preciada boca.
Mi calor en la mano lo percibía
mientras se me caía el dolor en olvido.
Se nos encendió sola, magia y noche.
Se veía derroche en tu traje de noche.
Lujuria, pasión, cama, tu ventana
gritaba. Semáforo verde en boca
quedó grabado en toda memoria.
Mi oído junto a ti muy suave percibía
tu voz, la de mi querida Olvido.
Ahora sí era un camino, tu boca
paseando ferozmente mi memoria.
tu rostro ya me volvía y percibía
cuando desapareció toda noche
de mis ojos, mi alma, mi ventana.
Volví a trepar hasta cada ventana
para que en toda cama por mi boca
vuelvas a ser besada. Mi memoria
se despertó cuando acabó la noche,
ya todo quedaba en olvido
y el mío error de nuevo percibía.
Era tarde aunque a tiempo percibía
mi ida. Debía huir por su ventana,
tenía que salir antes que la noche
de aquella vieja alcoba. Me moría
si no salía de allí. Pero Olvido
me dio un último beso en dulce boca.
Desaparecía la magia en mi boca,
me apresuré, salí por la ventana
y vi cómo se la comía la noche.
Víctor Ballesteros (2015)
Este texto va para ti, amor.
Ha ocupado días y largas noches
y ha mantenido despierto en mí un fuego
que aumenta poco a poco mi deseo.
Con esto te lo digo a ti, mi vida,
¿cómo haces tú posible tal belleza?
Tu alegría y tu bondad son belleza
que es fruto del cariño y del amor
de unos padres presentes en tus noches.
Así es pues tu ser un ardiente fuego
que reaviva en mí este gran deseo.
Paula, ¿qué sería sin ti mi vida?
En tal caso partiría mi vida,
los días pasarían, ¿y esas noches?
Aquellas cargadas de tal amor
mantenían vivo nuestro deseo
y olvidaba en secreto, con belleza,
romances anteriores a este fuego.
Juntos encendemos la hoguera en fuego
radiante, vivo, envuelto por belleza.
Pero, ¿qué significa esto en tu vida?
Ojalá que de verdad sea amor
y que signifiquen algo esas noches
demostrándome por mí tu deseo.
No podría vivir sin mi deseo,
antes al infierno iría, con fuego,
demonios, el dios Hades y sin vida.
Allí aún destacaría tu belleza,
pues solo en ti puedo pensar, amor,
si se basan en ti todas mis noches.
Tú que eres como una estrella en las noches,
que enciendes en mí las llamas del fuego,
¿qué puedo hacer si solo te deseo?
Tú que has cambiado no solo mi vida,
también mi corazón y mi belleza,
¿qué haría si perdiera yo tu amor?
Siente estos últimos versos, mi amor.
Nuestro destino, forjado con fuego,
Siente estos últimos versos, mi amor.
Nuestro destino, forjado con fuego,
nunca cambiará por otro deseo.
Alicia Madrid (2016
Sabio el hombre que desea viajar
con dinero en los bolsillos o sin él.
Buscar desea la felicidad,
quizá, conocerla pueda en un libro,
recorriendo el planeta por sus páginas
como si apenas hubiera un mañana.
Me zambulliré en tus letras mañana
nadando a braza por tus bellas páginas.
Tú eres mi amado, mi querido libro,
mi fiel compañero para viajar
y ayudarme a reflexionar sobre él,
y así no me robe felicidad.
Todo hombre busca la felicidad,
algunos la conocerán mañana
y otros pasarán en su vida páginas,
quizá soñando conocerle a él,
capaz de por la alegría viajar
como si la existencia fuese un libro.
Desafortunado el que no lee un libro,
y mucho dinero gasta en viajar
para ver así la felicidad
y alegre estar el día de mañana.
Indispensable en esto lo será él,
pese a que tengas que entender sus páginas.
Un día, navegando por tus páginas,
leí la palabra felicidad,
la que siento cuando voy a viajar.
En la maleta siempre llevo un libro
repleto de historias sobre el mañana,
historias que siempre me evocan a él.
En mi existencia es imprescindible él,
tanto ayer, como hoy, como mañana,
esencial para mi felicidad.
Sí, hablo de un apetecible libro
que tenga unas maravillosas páginas
y que te permita siempre viajar.
La franca felicidad es viajar
por las bonitas páginas de un libro
y en él pasar la tarde y la mañana.
Andrea Sánchez Arellano (2016)
con dinero en los bolsillos o sin él.
Buscar desea la felicidad,
quizá, conocerla pueda en un libro,
recorriendo el planeta por sus páginas
como si apenas hubiera un mañana.
Me zambulliré en tus letras mañana
nadando a braza por tus bellas páginas.
Tú eres mi amado, mi querido libro,
mi fiel compañero para viajar
y ayudarme a reflexionar sobre él,
y así no me robe felicidad.
Todo hombre busca la felicidad,
algunos la conocerán mañana
y otros pasarán en su vida páginas,
quizá soñando conocerle a él,
capaz de por la alegría viajar
como si la existencia fuese un libro.
Desafortunado el que no lee un libro,
y mucho dinero gasta en viajar
para ver así la felicidad
y alegre estar el día de mañana.
Indispensable en esto lo será él,
pese a que tengas que entender sus páginas.
Un día, navegando por tus páginas,
leí la palabra felicidad,
la que siento cuando voy a viajar.
En la maleta siempre llevo un libro
repleto de historias sobre el mañana,
historias que siempre me evocan a él.
En mi existencia es imprescindible él,
tanto ayer, como hoy, como mañana,
esencial para mi felicidad.
Sí, hablo de un apetecible libro
que tenga unas maravillosas páginas
y que te permita siempre viajar.
La franca felicidad es viajar
por las bonitas páginas de un libro
y en él pasar la tarde y la mañana.
Andrea Sánchez Arellano (2016)
Sextina en dodecasílabos
Las sextinas versos tienen seis, no
dos
vocales en nuestro idioma salen cinco,
sintagmas de la oración casi son cuatro,
y personas de tiempos verbales tres.
Escritores puede haber de dos a seis,
pero eh, aquí poeta dios solo hay uno.
Noto un juego muy divertido: el Uno,
donde a ti te hartarán a cartas más
cuatro,
y aunque de este juego horas transcurran
cinco,
las malas te comerás de seis en seis.
Del Uno la magia es que si juegan dos,
quedarás en el puesto número tres.
Algo muy guay yo aprendí en Antena Tres
el que si por un camino avanzan dos,
caerá el del medio y no se reirá
ninguno.
Buenos datos hay en La Sexta o en
Cuatro,
pero más importante es que no abuséis,
como hizo aquel programa de Telecinco.
Hace unos años, en lengua obtuve un
cinco,
pero espero este año sin ningún
estrés,
pues que Laura lo multiplique por dos.
Es difícil conseguir un seis más
cuatro,
aunque lo que siempre debe hacer uno,
es asimilar, no ir a por cuatro y
seis.
Sin importarme todo lo que penséis,
regalaré relleno guay para todos:
En España se come a más de las tres,
y en Londres se sirve el té como a las
cinco.
Buenos institutos aquí solo habrá uno,
y en Tokio habrá dos mil novecientos
cuatro.
Es muy fácil en solo horas veinticuatro,
salir y disfrutar ocho cada uno,
si al día tú estudias horas
veinticinco.
Número falta en estos últimos tres,
y ya sabéis cuál falta, pues no es el
seis,
termino y a todos os mando salu-dos.
Sextina hecha con palabras tres por
dos,
donde
yo; en horas, unas cinco o cuatro,
burlé el sistema al usar del uno al
seis.
David Gallego (2020)

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